jueves, 27 de octubre de 2011

Nuestras propuestas para las PENSIONES

Situación
actual
Hay ocho millones y medio de pensionistas en España. En los próximos años  serán muchos más. Nuestra sociedad tiene que trabajar desde hoy para conseguir un sistema de pensiones justo, solidario y sostenible económicamente.
La seguridad en el mañana no la dan las declaraciones sino las políticas adecuadas. Los riesgos del sistema están en los errores, las imprudencias o la imprevisión. España atraviesa hoy un gravísimo momento económico. La única realidad con el Gobierno socialista es que todo puede ser peor el mes que viene.
Por tanto hay que adoptar medidas urgentes que devuelvan la confianza y unas bases sólidas sobre las que asentar nuestra economía productiva.
Qué piensa
el Partido
Popular
Hay que devolver a España a la senda de crecimiento y empleo que caracterizó los años de Gobiernos populares. Afrontar las políticas adecuadas para desarrollar todo nuestro potencial productivo, apoyar el empleo estable y dar oportunidades a nuestra población en edad y capacidad de trabajar.
Hay que adoptar criterios de austeridad y máxima eficacia en el gasto. El déficit excesivo contraído en el presente es una grave amenaza para las pensiones de mañana, que necesitarán del apoyo de la imposición general para cubrir sus necesidades de financiación.
Hay que descargar a la Seguridad Social de todos los gastos que no le corresponden, y que todavía asume hoy, dedicando todos los recursos de las cotizaciones a sufragar las pensiones, e incorporando todos los excedentes reales a incrementar el Fondo de Reserva, que deberá ser protegido y gestionado con criterios de máxima prudencia.


Hay que seguir avanzando en la contributividad del sistema, garantizando que las pensiones reflejen y reconozcan en mayor medida los años y las cuantías de cotización realizadas, como criterio básico de justicia y equidad.
Hay que dotarnos de los instrumentos e incentivos que hagan efectiva la edad legal de jubilación, apoyando con más intensidad la prolongación voluntaria de la actividad de los ciudadanos y condenando la discriminación por edad en nuestro mercado laboral.
Hay que mantener el poder adquisitivo de nuestras pensiones, y garantizar la financiación del Estado, mediante la imposición general, a incrementos adicionales de pensiones mínimas, mejoras de prestaciones o mayor atención a situaciones de necesidad que se consideren necesitados de cobertura en el sistema, respondiendo al criterio de solidaridad.
Hay que mejorar la atención que el sistema ofrece, adecuándola a las nuevas realidades sociales y a las diferentes formas de trabajo y convivencia familiar que se dan en nuestra sociedad.
Hay que avanzar en la configuración de un sistema más simplificado de cotización y ajustado a los salarios realmente percibidos, mediante la convergencia de regímenes, la adecuación de las bases de cotización a los ingresos, la lucha contra el fraude y la revisión del sistema de incapacidades.
Hay que proceder a la revisión del mapa de bonificaciones sociales a las cotizaciones, para hacerlo un instrumento realmente eficiente en la contratación, para apoyar a las personas con especiales dificultades de acceso al mercado laboral o con mayor riesgo de expulsión anticipada del mismo
Hay que reforzar la cultura de ahorro y previsión de los ciudadanos, fortaleciendo la responsabilidad personal y social ante el envejecimiento, y extendiendo los instrumentos complementarios de ahorro para la jubilación como mecanismo de mejora del bienestar de nuestros mayores.